19.6.06
Diálogo IX: ¿Vencedores o vencidos?
Me encuentro con mi buen amigo Areánides a la puerta del colegio electoral con una sonrisa sardónica en la cara.
AREÁNIDES.- ¿Has visto, Juanita? Los que pierden son los otros, todos se dan por satisfechos porque nadie siente haber perdido.
IGS.- Los que sí que no han perdido el día son los que se lo han pasado en la playa.
AREÁNIDES.- Puede, pero que luego no se quejen.
IGS.- No suelen quejarse, más bien sienten que viven en universos paralelos, los políticos y ellos. Y los unos no se interesan por los otros.
AREÁNIDES.- O sea, que tú también crees que por un lado estaban los políticos y por otros los ciudadanos.
IGS.- Hombre, no tiendo a ser tan radical, pero en este referéndum da que pensar que era una bronca (más) entre políticos que una necesidad sentida por la mayoría de ciudadanos. Y cada uno, en vista de los resultados, ha barrido para casa.
AREÁNIDES.- Y cualquiera les replica.
IGS.- Ya ves. Unos, que han perdido los del PP porque los que han votado han dicho, en su mayoría, que sí.
AREÁNIDES.- Hombre, según se maneja esto de contar votos, la opción del PP es la que ha perdido.
IGS.- Ya, pero de alguna manera es confrontar por el placer de sembrar discordia.
AREÁNIDES.- Sin embargo, el PP también ha dejado claro que han perdido los otros por el mero hecho de que a los electores les importa un huevo el tema de marras.
IGS.- Todo el mundo ha ganado algo, según quíén lo cuente.
AREÁNIDES.- Exacto.
IGS.- ¿Y no es posible que haya perdido la democracia?
AREÁNIDES.- Hombre, no votar, amén de incívico, también es una manera de que hable el pueblo.
IGS.- Pero, de alguna manera, algo ha perdido en la medida en que hay mucho pique a lo memo, sin considerar qué quiere el pueblo.
AREÁNIDES.- Como siempre, por otro lado.
IGS.- Seguro que si el texto de marras, que se han leído cuatro gatos, hubiera promovido mayores playas, se hubieran lanzado en tromba a votar.
AREÁNIDES.- Oye, por cierto, ¿y tú que has votado?
IGS.- ¿Yo? Saganaki for ever. Y tú por unas buenas dolmadas, si nos conoceremos.
AREÁNIDES.- Ya que insistes, no puedo negarme...
Dejamos atrás la jornada democrática y nos lanzamos a por otras invenciones griegas que suelen dejar mejor sabor de boca...
AREÁNIDES.- ¿Has visto, Juanita? Los que pierden son los otros, todos se dan por satisfechos porque nadie siente haber perdido.
IGS.- Los que sí que no han perdido el día son los que se lo han pasado en la playa.
AREÁNIDES.- Puede, pero que luego no se quejen.
IGS.- No suelen quejarse, más bien sienten que viven en universos paralelos, los políticos y ellos. Y los unos no se interesan por los otros.
AREÁNIDES.- O sea, que tú también crees que por un lado estaban los políticos y por otros los ciudadanos.
IGS.- Hombre, no tiendo a ser tan radical, pero en este referéndum da que pensar que era una bronca (más) entre políticos que una necesidad sentida por la mayoría de ciudadanos. Y cada uno, en vista de los resultados, ha barrido para casa.
AREÁNIDES.- Y cualquiera les replica.
IGS.- Ya ves. Unos, que han perdido los del PP porque los que han votado han dicho, en su mayoría, que sí.
AREÁNIDES.- Hombre, según se maneja esto de contar votos, la opción del PP es la que ha perdido.
IGS.- Ya, pero de alguna manera es confrontar por el placer de sembrar discordia.
AREÁNIDES.- Sin embargo, el PP también ha dejado claro que han perdido los otros por el mero hecho de que a los electores les importa un huevo el tema de marras.
IGS.- Todo el mundo ha ganado algo, según quíén lo cuente.
AREÁNIDES.- Exacto.
IGS.- ¿Y no es posible que haya perdido la democracia?
AREÁNIDES.- Hombre, no votar, amén de incívico, también es una manera de que hable el pueblo.
IGS.- Pero, de alguna manera, algo ha perdido en la medida en que hay mucho pique a lo memo, sin considerar qué quiere el pueblo.
AREÁNIDES.- Como siempre, por otro lado.
IGS.- Seguro que si el texto de marras, que se han leído cuatro gatos, hubiera promovido mayores playas, se hubieran lanzado en tromba a votar.
AREÁNIDES.- Oye, por cierto, ¿y tú que has votado?
IGS.- ¿Yo? Saganaki for ever. Y tú por unas buenas dolmadas, si nos conoceremos.
AREÁNIDES.- Ya que insistes, no puedo negarme...
Dejamos atrás la jornada democrática y nos lanzamos a por otras invenciones griegas que suelen dejar mejor sabor de boca...
Etiquetas: Ágora, Europa, Historia
7.5.06
El fin de un triunvirato
La historia de Roma nos enseña que el formato triunvirato no siempre es viable, pues a la larga es una fórmula acomodaticia que sirve de trampolín a uno de los tres, y de camino a la tumba -con mayor o menor periplo previo- a los otros dos.
Una se acuerda de Julio César, Pompeyo y Craso; de Augusto, Marco Antonio y Lépido, y piensa en luengas guerras fratricidas: el tercero acaba en una cuneta, el segundo traga y muere, el primero hace un desfile, y Cleopatra tiene otro hijo. En ambos triunviratos se dio la pauta.
Y si chungo era en aquellos tiempos mantener un triunvirato, cuando más o menos se atendían sólo intereses personales, en tiempos democráticos la cosa podría devenir uno de los trabajos de Hércules, pues no sólo hay que conciliar los intereses personales, sino también de partido, y el mandato tiene fecha de caducidad. También es cierto que -al menos en apariencia- se hace en aras de la gobernabilidad, aunque quizás eso sea sólo una excusa para llegar a la poltrona.
En 2003 en Cataluña se optó por la opción ménage à trois: ERC, en la persona de Josep_Lluís Carod Rovira, eligió entre Artur Mas/Convergéncia i Unió y Pasqual Maragall/PSE al segundo, porque supuestamente se acercaban en materia ideológica. ICV, la variante catalana de Izquierda Unida, ya se había agregado al PSE, y así nació el Tripartito de los Dolores (de cabeza, principalmente).

Porque lo que constituía el principal proyecto de Gobierno de este tripartito -e independientemente de lo que yo opine de ello- está siendo boicoteado por el principal socio. Y lo que en el siglo I antes de Cristo se hubiera solucionado a golpe de gladio, hoy se intenta resolver mediante pactos que nadie quiere alcanzar.
¿Consecuencias? Los métodos expeditivos de Julio César y Octavio Augusto terminaron con sus respectivas entronizaciones (aunque todavía el Imperio vestía pañales y gente como Bruto quiso remediarlo); aquí, con toda seguridad, acabaremos en elecciones autonómicas -el referéndum del 18 de junio pondrá, seguramente, la puntilla al tripartito- en las que, probablemente, saldrá fortalecida la imagen del tercero en discordia, Joan Sauras, y en el que puede que volvamos al modelo imperial CIU con un Artur Mas que ha demostrado su eficiencia como oposición participativa, por lo que es de esperar, por parte de muchos, que cambie el castellano mediático que como oposición usa por el catalán institucional que corresponde al President.
Una se acuerda de Julio César, Pompeyo y Craso; de Augusto, Marco Antonio y Lépido, y piensa en luengas guerras fratricidas: el tercero acaba en una cuneta, el segundo traga y muere, el primero hace un desfile, y Cleopatra tiene otro hijo. En ambos triunviratos se dio la pauta.
Y si chungo era en aquellos tiempos mantener un triunvirato, cuando más o menos se atendían sólo intereses personales, en tiempos democráticos la cosa podría devenir uno de los trabajos de Hércules, pues no sólo hay que conciliar los intereses personales, sino también de partido, y el mandato tiene fecha de caducidad. También es cierto que -al menos en apariencia- se hace en aras de la gobernabilidad, aunque quizás eso sea sólo una excusa para llegar a la poltrona.
En 2003 en Cataluña se optó por la opción ménage à trois: ERC, en la persona de Josep_Lluís Carod Rovira, eligió entre Artur Mas/Convergéncia i Unió y Pasqual Maragall/PSE al segundo, porque supuestamente se acercaban en materia ideológica. ICV, la variante catalana de Izquierda Unida, ya se había agregado al PSE, y así nació el Tripartito de los Dolores (de cabeza, principalmente).

El lector deberá identificar aquí a Julio César /Octavio Augusto, Pompeyo/Marco Antonio y Craso/Lépido.A falta de una guerra fratricida más sangrienta -aunque la que se está manteniendo no es moco de pavo-, se empezó la redacción de un nuevo estatuto para Cataluña, para remediar lo que no gustaba del redactado en 1978. Lo que antaño se dirimió en Egipto se debate hoy en el Congreso de los Diputados, en Madrid, y así estamos viendo cómo respira cada cuál, quién, dentro de los mamoneos y las comisiones se dedica a la política y quién quiere torrar els collons, como dicen por estos lares.
Porque lo que constituía el principal proyecto de Gobierno de este tripartito -e independientemente de lo que yo opine de ello- está siendo boicoteado por el principal socio. Y lo que en el siglo I antes de Cristo se hubiera solucionado a golpe de gladio, hoy se intenta resolver mediante pactos que nadie quiere alcanzar.
¿Consecuencias? Los métodos expeditivos de Julio César y Octavio Augusto terminaron con sus respectivas entronizaciones (aunque todavía el Imperio vestía pañales y gente como Bruto quiso remediarlo); aquí, con toda seguridad, acabaremos en elecciones autonómicas -el referéndum del 18 de junio pondrá, seguramente, la puntilla al tripartito- en las que, probablemente, saldrá fortalecida la imagen del tercero en discordia, Joan Sauras, y en el que puede que volvamos al modelo imperial CIU con un Artur Mas que ha demostrado su eficiencia como oposición participativa, por lo que es de esperar, por parte de muchos, que cambie el castellano mediático que como oposición usa por el catalán institucional que corresponde al President.
Etiquetas: Areópago, Europa, Historia
18.4.06
UE, la zanahoria en la nariz de Turquía
Leo en los periódicos de tirada nacional la renuencia de la UE a admitir en la Unión a Croacia y Turquía. Se escudan en los nada sutiles hechos de que ni una ni otra garantizan los derechos humanos: Croacia, en lo referente a la no-entrega de criminales de guerra, y Turquía... Turquía es un callo en la historia de Europa.
Las cuestiones de derechos humanos que más ensombrecen el camino de Turquía a la UE son:
- El genocidio armenio (aún no reconocido, aún coleando casi un siglo más tarde).
- La cuestión kurda (dicho así, recuerda a ciertas impresiones de Hitler sobre los judíos alemanes... y visto el cariño de los turcos a los kurdos, quizás no es tan descabellado decirlo así).
-Las políticas de la mujer, totalmente inaceptables, pues las coloca en un status inferior al de ciudadanía y equivalente al de objeto o vehículo del honor.
También entra Chipre en la liza, ocupada como está la mitad de la isla por los turcos. Esto predispone a Grecia, que ha vetado su entrada al país euroasiático (la guerra no se acabó con el caballo de Troya) sine die, en parte condicionado a que los turcos abandonen la isla.
Éstos serían motivos mucho más contundentes que los contagiados por ciertas tendencias islamófobas, temerosas de un segundo asedio de Viena, y validando, de paso e implícitamente, la declaración confesional que querían incluir en la vituperada Constitución sobre la identidad cristiana de la UE.
En medio de estas cuestiones aparecen el parné, el maldito parné, verdadero motor de la UE, y el poder de las instituciones: de entrar, la población turca sería de las más cuantiosas de la UE. Esto se traduciría en más votos en los organismos políticos (el temor al segundo asedio del que hablé antes) y, sobre todo, en fuertes inversiones para paliar los desequilibrios (especialmente acusados en el país), con lo que, prácticamente, tocaría olvidarse de cualquier otra cuestión que atañese a la Unión.
Si Turquía evolucionase en lo social (incluyendo reconocimiento de genocidios pasados y potenciales), abandonase Chipre y, en un caso paroxístico de aproximación cultural se convirtiese en masa al cristianismo, ¿qué nuevas pegas inventaríamos para no integrarlos?
Las cuestiones de derechos humanos que más ensombrecen el camino de Turquía a la UE son:
- El genocidio armenio (aún no reconocido, aún coleando casi un siglo más tarde).
- La cuestión kurda (dicho así, recuerda a ciertas impresiones de Hitler sobre los judíos alemanes... y visto el cariño de los turcos a los kurdos, quizás no es tan descabellado decirlo así).
-Las políticas de la mujer, totalmente inaceptables, pues las coloca en un status inferior al de ciudadanía y equivalente al de objeto o vehículo del honor.
También entra Chipre en la liza, ocupada como está la mitad de la isla por los turcos. Esto predispone a Grecia, que ha vetado su entrada al país euroasiático (la guerra no se acabó con el caballo de Troya) sine die, en parte condicionado a que los turcos abandonen la isla.
Éstos serían motivos mucho más contundentes que los contagiados por ciertas tendencias islamófobas, temerosas de un segundo asedio de Viena, y validando, de paso e implícitamente, la declaración confesional que querían incluir en la vituperada Constitución sobre la identidad cristiana de la UE.
En medio de estas cuestiones aparecen el parné, el maldito parné, verdadero motor de la UE, y el poder de las instituciones: de entrar, la población turca sería de las más cuantiosas de la UE. Esto se traduciría en más votos en los organismos políticos (el temor al segundo asedio del que hablé antes) y, sobre todo, en fuertes inversiones para paliar los desequilibrios (especialmente acusados en el país), con lo que, prácticamente, tocaría olvidarse de cualquier otra cuestión que atañese a la Unión.
Si Turquía evolucionase en lo social (incluyendo reconocimiento de genocidios pasados y potenciales), abandonase Chipre y, en un caso paroxístico de aproximación cultural se convirtiese en masa al cristianismo, ¿qué nuevas pegas inventaríamos para no integrarlos?
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